Las Instituciones Formadoras y Actualizadoras de Docentes ante los cambios educativos

January 5, 2016

 

 

El que todavía algunas escuelas de México no posean computadoras, proyector de imágenes o acceso a la red, no necesariamente quiere decir que los estudiantes no estén siendo usuarios de Internet, telefonía celular, juegos de video, aparatos de audio, etc. En el campo de las tecnologías los estudiantes, de todas maneras, las aprenden y utilizan en otros contextos. En promedio los estudiantes de hoy se convierten en internautas a los diez años, pero empiezan a utilizar las tecnologías de la información y comunicación (tics) desde los tres (AMIPCI, 2013), lo cual quiere decir que cuando ingresan a los centros educativos ya poseen habilidades y conocimientos sobre el uso de estas herramientas.

 

 Figura 1. Computación en la nube  Johnston, Sam (2014).

 

Hoy los estudiantes normalistas ya no son como hace décadas; ahora bajan música, textos y videos de lo que hoy llaman “la nube”, chatean todos los días, se inscriben en redes sociales, leen y comentan cada semana en sus foros. A estos nuevos estudiantes, en su mayoría jóvenes, ¿qué puede interesarles una enseñanza tradicional? y no porque la escuela no les interese y mucho menos estudiar; las experiencias de los jóvenes con la tecnología fuera de la escuela son muy diferentes a las que viven dentro de ella. Estos individuos, nacidos en una sociedad donde la tecnología es un factor predominante, han aprendido lo necesario para moverse por la red.

 

Se puede decir que los alumnos han evolucionado, sin embargo tienen las mismas necesidades de educación y de información que los estudiantes de generaciones anteriores, solamente su forma de aprender es distinta. Estas necesidades mostradas por los nuevos educandos, han propiciado el cambio de un aprendizaje centrado en el maestro a un aprendizaje centrado en el estudiante, una transición de la educación presencial a una educación mediada por la tecnología, ya sea a distancia o en línea. Entonces, ¿Dónde queda el docente dentro de estos cambios educativos?

 

Al respecto Ana Luiza Machado, Directora de la oficina regional  de la UNESCO para América Latina y el Caribe, dice lo siguiente:

 

Un docente que no maneje las tecnologías de información y comunicación está en clara desventaja con relación a los alumnos. La tecnología avanza en la vida cotidiana más rápido que en las escuelas, inclusive en zonas alejadas y pobres con servicios básicos deficitarios. Desafortunadamente, la sociedad moderna no ha sido capaz de imprimir el mismo ritmo a los cambios que ocurren en la educación (Machado, 2005).

 

Es de suma importancia, incluso es una exigencia universal, no solamente cumplir con la incorporación de las herramientas tecnológicas al proceso de formación docente e impactar en el aprendizaje de los alumnos, hay certeza de que las tecnologías y el Internet  no son el remedio para los problemas que enfrenta el sistema educativo, pero tampoco el sistema puede seguir obviando todos los cambios que ocurren a su alrededor. Esto implica que las Instituciones Formadoras y Actualizadoras de Docentes (IFAD) le apuesten de entrada al desarrollo profesional de los maestros formadores, para que sean ellos mismos quienes reflexionen acerca de su compromiso en la construcción de una nueva generación de docentes. Que además del deber ser, se dirija la mirada al saber hacer.

 

Ante los cambios educativos las instituciones formadoras de docentes deben enfrentar algunos retos. Por un lado la evaluación al desempeño de los profesores encargados de la formación de las nuevas generaciones de maestros y por otro pugnar porque en los mapas curriculares y en los programas académicos, de manera explícita e implícita se trabaje en las competencias informacionales, pero además que el maestro formador se haga cargo de generar un pensamiento crítico en aquellos que conducirán el aprendizaje para toda la vida de los integrantes de la sociedad del conocimiento y, por qué no, de futuras sociedades.

 

La evaluación al desempeño de los docentes formadores debe estar encaminada a mejorar y asegurar la calidad de la práctica educativa. Debe además proporcionar al profesional de la educación elementos que permitan fortalecer sus competencias y atender aquellas áreas donde puede mejorar su desempeño. Hay que entender que el modelo de formación durante la etapa de estudiantes de los ahora maestros formadores no ha permanecido estático. Tampoco ha quedado al margen de la influencia globalizadora y la modernidad, es necesario entonces reconocer que la mayor calidad de la educación en el país, como lo afirma el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), necesariamente pasa por una mejor formación de los docentes.

 

Fuentes de referencia

 

JOHNSTON, S. (2014). Diagram showing overview of cloud computing, with typical types of applications supported by that computing model. USA: Wikimedia project.

UNESCO 2005. Hacia las sociedades del conocimiento : informe mundial de la UNESCO, París, OREALC/UNESCO.

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