Discapacidad Auditiva

April 14, 2016

La discapacidad auditiva, comúnmente conocida como sordera, es la dificultad o la imposibilidad de usar el sentido del oído debido a una pérdida de la capacidad auditiva parcial o total, de uno o ambos oídos. Ésta puede ser un rasgo hereditario o puede ser consecuencia de una enfermedad, traumatismo, exposición a largo plazo al ruido, o medicamentos agresivos para el nervio auditivo.

 

Para comprobar el grado de pérdida auditiva de una persona, se le hace una prueba de audiometría, de manera que se pueda identificar si el problema está en la percepción correcta de la intensidad o de la frecuencia de sonidos relacionados con el lenguaje oral, y es frecuente que se den resultados diferentes para cada oído. La pérdida de la capacidad auditiva generalmente se describe como leve, moderada, severa o profunda, dependiendo de dicha prueba.

 

Podemos considerar diversos criterios a la hora de clasificar las diferentes tipologías de pérdida auditiva.

 

Pérdida auditiva conductiva o de transmisión. Causadas por enfermedades u obstrucciones en el oído exterior o medio, es decir en las vías de conducción a través de las cuales el sonido llega al oído interior.

 

Pérdida auditiva sensorial, neurosensorial o de percepción. Son en los casos en los que las células del oído interno, o los nervios que lo abastecen, se encuentran dañados.

 

Pérdida auditiva mixta. Se refiere a aquellos casos en los que existen aspectos de pérdidas conductiva y sensoriales, de manera que existen problemas tanto en el oído externo o medio y el interno.

 

Pérdida auditiva central. Hace referencia a lesiones en los centros auditivos del cerebro.

 

Según el grado de pérdida auditiva. 

Deficiencia auditiva leve: Umbral entre 20 y 40 dB.

Deficiencia auditiva media: Umbral auditivo entre 40 y 70 dB.

Deficiencia auditiva severa: Umbral entre 70 y 90 dB.

Pérdida profunda: Umbral superior a 90 dB.

 

El momento en el que aparece la discapacidad auditiva es determinante para el desarrollo del lenguaje del individuo y según la edad de comienzo de la pérdida auditiva se pueden distinguir 3 grupos:

  • Prelocutivos: antes de adquirir el lenguaje oral (antes de 2 años).

  • Perilocutivos: mientras se adquiría el lenguaje oral (2-3 años).

  • Poslocutivos: después de adquirir el lenguaje oral (después de 3 años).

 

El tipo de tratamiento que se ofrece dependerá de cada uno de los criterios antes mencionados y puede ser desde un audífono amplificador, auxiliar auditivo, implante coclear o intervenciones quirúrgicas.

 

Complementario a esto se deberá considerar intervención psicopedagógica para habilitar a la persona en el uso de la lectura labio facial, la lengua de señas o la oralización, según cada caso lo requiera.

 

Algunos indicadores sencillos para un prediagnóstico en casa:

  • Si la persona habla muy fuerte, casi gritando.

  • Si utiliza la TV o la radio en volúmenes muy altos y refiere que solo así escucha

  • Si mueve su cabeza como enfocando alguno de sus oídos, o requiere de acercarse mucho.

  • Si pide que se le repitan las cosas.

  • Si al palmear cerca al oído no muestra una reacción.

Afortunadamente aquí en Sinaloa contamos con varios doctores especializados en el tema. En el CREE-DIF se ofrece el servicio de estudios médicos y para el seguimiento. En la ENEES se tiene un espacio para alumnos, padres de familia y maestros que quieran aprender la LSM.

 

Lo importante es que si usted tiene sospechas que su hijo, hija o usted mismo no escucha bien, acuda con su médico.

 

En la escuela regular, el maestro de educación especial también le puede dar una orientación al respecto, acérquese y pregúntele.

 

Como siempre quedo a sus órdenes al correo victoralarcon@enees.edu.mx para cualquier duda o comentario.

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